Contra las ilusiones nacionalistas

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Traduction en espagnol, par la revue Trasversales, du tract de l’Assemblée libertaire de Caen. Paru dans Trasversales n° 28.

Con la crisis, los politicastros vuelven a sacar a relucir todos los discursos nacionalistas, en tonalidades de derecha, extrema derecha o izquierda. Según ellos, para que todo vaya bien bastaría con que Francia recuperase su « soberanía » diluida en Europa, que el comercio internacional fuese limitado por el proteccionismo o que se expulsase a los inmigrantes y se metiese en cintura a los « malos franceses ». Nos culpan cuando no compramos francés, como si pudiésemos elegir cuando hay que contar hasta el último céntimo. Intentan halagar a los trabajadores que aún quedan en el país. Nos toman por corderos, reunidos tras una bandera, dispuestos a ser esquilados. Sueñan en convertirse en nuestros pastores.

Todo discurso nacionalista y proteccionista sirve principalmente a la parte de la patronal que no se orienta a la exportación. Nuestro único interés, el de trabajadoras y trabajadores, reside en luchar por nuestros derechos, por nuestros salarios, nuestras condiciones de vida y trabajo, nuestro entorno natural, nuestras libertades como hombres y mujeres. Necesitaremos acabar algún día con el capitalismo, ya sea nacional o mundializado, pues bajo él siempre estaremos dominados y explotados.

El nacionalismo quiere hacernos creer que hay intereses comunes para todos en este país, como si no existieran clases sociales y luchas entre ellas, como si tuviéramos los mismos intereses que los patrones y los gobernantes. Los Mullier, Bétencourt y Arnaud no están del mismo lado de la valla que nosotros, no tenemos las mismas preocupaciones. El nacionalismo quiere que las personas se alineen tras el Estado, el capitalismo y su orden desigualitario. Genera en todo momento racismo, represión y guerra. Los que se adhieren a a él están engañados y los que no se tragan el proyecto se convierten en el punto de mira (inmigrantes, disidentes, minorías, etc) .

No nos dejemos dividir y debilitar por los que quieren gobernar sobre nuestras vidas: trabajadores, desempleados, con o sin papeles, somos una clase obrera, una clase explotada en cualquier parte del mundo. Sus fronteras no son las nuestras. Los capitales de la burguesía, la especulación y la contaminación son internacionales.

Nuestro interés es nuestra liberación, nuestra emancipación colectiva por nosotros mismos. Rechazamos las divisiones entre los pueblos, entre las llamadas « comunidades » nacionales o religiosas, unámonos contra todos los proyectos antisociales, autoritarios, fascistizantes, integristas, racistas, contra todas las opresiones. Nuestra arma es nuestra solidaridad y nuestra determinación de luchar. Nuestra única patria es la humanidad.

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