No una segunda vez guardando silencio

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Tribune traduite en espagnol par Alejo.

Muchas personas se han sorprendido ante el comunicado de una de las principales organizaciones de extrema izquierda que decía el sábado: “Esta barbarie abyecta en pleno París responde a la violencia también ciega y aún más mortífera de los bombardeos perpetrados por la aviación francesa en Siria”. Muchos militantes, que no se sorprenden con esta retórica, sienten cierto malestar, no solamente a causa de un solo comunicado (se pueden encontrar bastante peores) sino, sobretodo, porque las discusiones sobre el terreno se hacen difíciles. Las reacciones de una parte de la extrema izquierda ante los atentados han reavivado, en efecto, incomprensiones y divisiones e, incluso, las han amplificado en relación con enero. Esta vez los terroristas no han atacado a “blasfemos y judíos”, por usar una fórmula pestilente pero reveladora. Esta vez en la calle se ha abatido a gente sin ninguna discriminación por parte de los asesinos, a montones. Se podría pensar que incluso los antiimperialistas pro-Hamas o los empapados con la penetración de ideas exteriores a la extrema izquierda (tolerancia ante las convergencias rojo-pardas, conspiracionismo, antisemitismo, racialismo, rechazo total a la laicidad, etc.), incluso estos se presentarían más “calmados” en relación con enero. Que rechazasen ser Charlie, vale. Pero ¿esto? Y sin embargo, cuando incluso los hospitales de París estaban llenos de heridos graves, se ha visto volver a florecer comunicados y discursos, a saber cuál de ellos más problemático: falta de compasión hacia las víctimas, explicación más o menos franca “nos lo teníamos merecido”, autocensura sobre el islam político por miedo a reacciones contra los musulmanes o supuestos musulmanes.

Frente a ello debemos ser capaces de de mantenernos sobre algunos ejes importantes:

– Dar pruebas de empatía real hacia las víctimas, no recitar una lección como bajo cualquier circunstancia con un tono altivo y despreciativo, no caracterizar con ligereza las reuniones en homenaje a las víctimas de “reaccionarias”.

– No dudar en caracterizar al islamismo yihadista de Isis como fascista, o como mínimo como marcadamente fascistoide: antiobrero, anti-mujeres, anti-humano, con métodos terroristas aborrecibles que NADA justifica, incluso ni nuestro propio imperialismo.

– Afirmar nuestro derecho a criticar al islam político como a una corriente reaccionaria, incluso bajo sus formas no terroristas, nuestro derecho a criticar a todas las religiones también. No se puede apoyar la resistencia de los kurdos en el Oriente Medio y prohibírnosla aquí ante el temor a recuperaciones racistas.

Habrá otros atentados, otras cóleras contra la idiotez de los mismos discursos. Nos es necesario apechugar con ello. En este contexto nos hace falta existir, con nuestra propia voz.

Stéphane J.

isis-soldier

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