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Frente a las mentiras del gobierno, ¡Organízate y Lucha!

26 octobre 2009

Alternativa Proletaria, 26 de Octubre de 2009

Frente a las mentiras del gobierno, ¡Organízate y Lucha!

El gobierno de Zapatero nos dice ahora que lo peor de la crisis ha pasado. Miente, como ha mentido durante todo este tiempo. Durante meses, negaron que la crisis existiera. Y a todos los que sencillamente reconocíamos la realidad, nos acusaban de alarmistas y de hacerle el juego al PP, que es tan responsable de la crisis como el PSOE. Cuando finalmente tuvieron que admitir la gravedad de la situación, sin reconocer sus errores y mentiras, nos dijeron que confiáramos en ellos y en las medidas que estaban tomando, y que pronto veríamos la recuperación. Pero el resultado de todo este proceso es que desde comienzos de 2008 el número de parados se ha más que duplicado, superando ya los 4 millones; que miles de empresas han cerrado o han despedido a muchos de sus trabajadores; que ha aumentado el número de personas pobres, que no pueden hacer frente a sus necesidades más básicas (vivienda, alimentación); que la economía sumergida crece, aumentando la precariedad y la explotación. Y que el gobierno lo único que ha hecho en realidad es regalar millones y millones de euros a las grandes empresas y bancos, mientras que a los trabajadores nos dejaba las miserias.

Si se analiza lo que el gobierno ha ido haciendo realmente, sus mentiras quedan al descubierto.

Durante los últimos meses de 2008 y comienzos de 2009, el gobierno asistió sin hacer nada a la quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas, asfixiadas por lo que le debían las propias administraciones, en especial las municipales. Esas empresas dejaron en la calle a cientos de miles de trabajadores, y las economías de muchas localidades se arruinaron. En lugar de dar dinero a los ayuntamientos para que pagaran sus deudas, se actuó a favor de las grandes empresas, ayudando a la concentración por la vía de la eliminación de las pequeñas. Mientras, los bancos recibían ayudas millonarias que revertían sólo en sus beneficios. Y se permitía a las grandes empresas que hicieran Expedientes de Regulación de Empleo y despidos masivos.

Después se anunciaron una serie de medidas especiales para paliar los efectos de la crisis. La más destacada es el Plan E. Ese dinero podía haber servido para que los ayuntamientos pagasen lo que debían y desarrollasen iniciativas útiles para los trabajadores y los ciudadanos. Pero esos fondos estaban destinados a enriquecer a grandes empresas, a través de sus contratas especialmente. El caso de FCC (Fomento de Construcciones y Contratas, la empresa de las Koplovitz) es quizás uno de los más significativos. Porque además, se impedía que los ayuntamientos gestionasen directamente los fondos, a través de empleo público de calidad en aquellas actividades que los municipios considerasen convenientes. Todo estaba diseñado para esas grandes empresas, dedicadas a obras públicas en muchos casos inútiles o que no eran prioritarias (alquitranado de calles,…). Eso sí: los plazos estaban pensados para que justo antes de las Elecciones Europeas se pudiese sacar una cifra de reducción del paro.

Así fue: se nos vendió a bombo y platillo que el paro había descendido en Mayo, diciendo incluso que eso era una muestra de cambio en la tendencia y de salida a la crisis. Y que era gracias al Plan E. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que lo que en realidad habían hecho era amortiguar la destrucción de empleo, maquillar los resultados. Ni para saber que los empleos que se destruyen son mucho mejores que los que el Plan E crea. Porque los trabajos del Plan E están muy mal pagados y son precarios y temporales (casi todos oscilan entre unos pocos días y 3 meses). Tras las elecciones, la Encuesta de Población Activa nos devolvió a la dura realidad y evidenció las mentiras gubernamentales: el paro seguía creciendo de forma masiva. El Plan E ha creado ya 420.636 puestos de trabajo. Pero los parados son 4.123.300.

Como la situación de muchos desempleados era pésima (en verano, más de 1 millón habían agotado las prestaciones), el gobierno tuvo que ampliar los subsidios, a través de los famosos 420 euros. Pero no lo hizo para todos, abandonando a su suerte a los que más tiempo llevan sin cobrar nada. Y como para pedir el subsidio hay que realizar una serie de acciones formativas (que impiden trabajar), muchos parados ni siquiera lo han solicitado. Porque ese dinero, esa miseria, no es suficiente para vivir, y muchos parados necesitan buscarse la vida en la economía sumergida, ilegal. ¿No tenía previsto esto el gobierno? Cada uno deberá pensar lo que quiera, pero lo cierto es que es más fácil destinar fondos cuando se sabe que no se van a gastar.

Ahora se nos dice que se va a cambiar el modelo productivo. Pero en realidad, al igual que están haciendo todos los gobiernos, se va a subvencionar, con dinero de todos, que las grandes empresas se adapten a la nueva realidad y se apropien sin coste de las actividades que sean productivas. Le estamos pagando a los bancos sus inversiones especulativas que llevan a la miseria a millones de personas. Le estamos pagando a los especuladores del ladrillo que se reconviertan en empresas beneficiarias de obras públicas e incluso, como pasa en Madrid con FCC, en empresas sanitarias. Le estamos pagando a las grandes eléctricas que se queden con el negocio de las renovables (unas energías que pueden cambiar también socialmente el modelo energético); le estamos pagando a las multinacionales del automóvil su reconversión ante el agotamiento del petróleo; y estamos entregando los servicios y suministros públicos esenciales (sanidad, educación, agua, limpieza,…) a las multinacionales y sus contratas sin que les cueste ni un euro.

Y, para pagar todas estas cosas, el gobierno ha iniciado un cambio en su política fiscal, en los impuestos. Se nos dijo que las rentas más altas iban a costear la protección de los más débiles y el mantenimiento de los servicios públicos. Pero al final el propio gobierno ha tenido que reconocer que esto no es cierto. Seremos los trabajadores, los asalariados, los que de nuevo paguemos los gastos del gobierno. Trabajadores, autónomos y la pequeña burguesía (a la que la crisis y el gobierno condenan a empobrecerse y convertirse en proletarios). Las grandes fortunas y las grandes empresas tienen garantizado que ellos no pagarán. Al contrario. Las más grandes subvenciones las siguen y seguirán recibiendo ellos, con la excusa del mantenimiento del empleo y de la economía en general. Y se les sigue permitiendo que hagan lo que quieran, que dediquen el dinero público que se les regala a sus beneficios, y que sigan despidiendo trabajadores.

Ante todo esto, ¿qué podemos hacer los trabajadores? Desde luego, confiar en los gobernantes no. Porque ellos son lacayos de la patronal y las multinacionales. Tenemos que plantear alternativas que sirvan a los intereses de la clase trabajadora. Y tenemos que defender esas alternativas a través de la lucha contra el capital, los capitalistas y sus burócratas.

La crisis para nada ha acabado. Y la conflictividad laboral y social aumenta, lo reconocen hasta los empresarios. En esos conflictos, los trabajadores debemos plantear propuestas que ataquen al corazón del sistema capitalista, y que prefiguren una sociedad nueva y distinta, en la que cuenten los intereses de la inmensa mayoría. Por eso, frente a los despidos, EREs y cierres, tenemos que ocupar las empresas en crisis y autogestionarlas, obligando al poder político a reconocer ese proceso. Como hacen nuestros hermanos en Argentina y en otros países, mostrándonos el camino. Por eso, frente a los subsidios de miseria tenemos que exigir el reparto del trabajo, y con él de la riqueza, entre todos. Y frente a las subvenciones a intereses privados tenemos que exigir que todo el dinero público sea invertido y gestionado de forma pública.

¡La lucha de los trabajadores es la única salida a la crisis!

Contacto: alterprol@gmail.com

Blog: http://alternativaproletaria.wordpress.com/

Rosa Luxemburgo: La Acumulación del Capital o lo que los Epígonos han hecho de la Teoría Marxista: una Anticrítica

15 juillet 2008

Contribution en espagnol: 1° partie de l’Anticritique de Rosa Luxemburg (écrite en prison en 1915)

Hemos digitalizado la primera parte de esta obra de Rosa Luxemburgo. Con ella continuamos la publicación, aquí y en Marxismo Libertario, de diversas obras y fragmentos referentes a la teoría de la acumulación del capital de Rosa. Próximamente publicaremos la segunda parte de esta obra. Después iremos publicando otros artículos y fragmentos de libros, así como la traducción de La Acumulación del Capital que estamos haciendo.

Esta obra fue escrita como respuesta a las críticas que los patriarcas de la II Internacional realizaron de la obra de R.L. sobre la acumulación del capital. Somos luxemburguistas, entre otras cosas porque defendemos la plena validez de los postulados básicos de R.L. en La Acumulación. Consideramos que no sólo fue un soplo de aire fresco en la fosilización a la que se veía sometida la teoría marxista en su época, sino que consiguió avanzar en uno de las principales cuestiones no resueltas por Marx y Engels: la acumulación global del capital.

Su obra fue criticada por la mayoría de los marxistas “ortodoxos”. En una lamentable muestra de la esclerosis en la que estaba por entonces sumido el marxismo, tanto en su versión revisionista (representada por los líderes de la II Internacional) como en su versión bolchevique. Después, otros muchos “ortodoxos” continuaron las críticas al calor de las campañas que contra el luxemburguismo desarrollaron bolcheviques y stalinistas. Esas críticas incluso se extendieron a otras variantes mucho más lúcidas del marxismo.

Pero hoy, después de muchos años y de muchas experiencias históricas, quienes lean La Acumulación y esta Anticrítica encontrarán que los planteamientos de Rosa, negados y despreciados hasta la saciedad, tienen incluso una actualidad que sus dogmáticos críticos nunca podrán alcanzar.

Para ver la obra pulsa en el enlace:

https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2008/07/anticritica-i.pdf

SALUD

DC-L

György Lukács: Historia y Conciencia de Clase

25 juin 2008

Nous mettons en ligne une édition en espagnol de Histoire et conscience de classe de György Lukács, précédée d’une introduction des camarades de Democracia comunista (luxemburgista):

Subimos a esta página una obra fundamental de György Lukács, Historia y Conciencia de Clase, en una edición en castellano.

Es una obra muy polémica, por la historia posterior del autor húngaro y sus “autocríticas”. Normalmente, los bolcheviques suelen poner especial énfasis en las “rectificaciones” posteriores. No vamos a entrar a analizar esta cuestión, pues consideramos que cada uno debería, analizando la “agitada” (e infortunada en nuestra opinión) vida de Lukács, extraer sus propias consideraciones sobre esas “autocríticas”. Tan sólo vamos a mencionar ciertas fechas y ciertos hechos cuya coincidencia nos resulta “curiosa”:

En 1923 se publica esta obra, siendo Lukács dirigente del Partido Comunista Húngaro en la clandestinidad. En 1924 ya es criticada en la Internacional Comunista (junto a la obra de otros autores como Karl Korsch) por Zinoviev. Se le acusaba de “izquierdismo”. En 1929, ya con una Komintern totalmente controlada por los stalinistas, Lukács “cesa” su actividad política.

En 1933 abandona la Alemania controlada por los nazis y se refugia en la URSS. Evidentemente, ese mismo año hace su primera “autocrítica” de esta obra, tras lo cual es admitido en la Academia de Ciencias de la URSS.

Tras la victoria de la URSS, Lukács vuelve a Hungría, donde participará como destacado dirigente en el proceso de “socialización” de la postguerra, hasta que, en 1951, ante las críticas a las que sus posiciones son sometidas, “abandone” de nuevo la política.

En 1956 participará en la revolución húngara, siendo miembro del Comité Central del Partido de los Trabajadores y Ministro de Educación en el gobierno de Imre Nagy. Tras la invasión soviética, es deportado a Rumanía. En 1957 se le permite regresar a Hungría, pero apartado de la vida política, tras realizar una nueva “autocrítica” y renunciar a sus postulados políticos del 56.

Lukács cuenta con una enorme consideración en los círculos académicos (e incluso fuera de ellos) de todo el mundo.

En 1968, la edición de su obra en castellano por Grijalbo (que es la más frecuente en España) se retrasa por expreso deseo del autor, que desea introducirla con un nuevo Prólogo, como manifiesta Manuel Sacristán al principio de esa edición. Ese Prólogo aparece como Prefacio de la edición que subimos ahora a esta página, realizada por el Instituto del libro de La Habana en 1970. En 1969 se inicia su “rehabilitación”, siendo admitido de nuevo en el Partido Socialista de los Trabajadores Húngaros. En 1971 muere G. Lukács.

Sea como fuere, consideramos todos los artículos que componen este libro una muy interesante aportación a los intentos por vencer la fosilización a la que el marxismo se vió sometido en las corrientes “oficiales”, tanto la socialdemócrata como la bolchevique.

El enlace para ver el texto es:

https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2008/06/hcc.pdf

SALUD

DC-L

Voir aussi:

Rosa Luxemburg’s Shock Doctrine

10 mai 2008
Review of: The Essential Rosa Luxemburg: Reform or Revolution and The Mass Strike (, )
By Ron Jacobs
May, 06 2008
http://www.zcommunications.org/zbooks/review/20

Naomi Klein’s 2007 release Shock Doctrine addressed in a rather mild way the dependence of the capitalist economy on cataclysmic events for its progress. These events displace millions and cause personal hardship for an even greater number while they ensure capitalism’s survival. A century ago, there was another woman who took this observation further and devoted her life to ending capitalism. Her name was Rosa Luxemburg. She was a Polish woman who dedicated her life to socialist revolution and was murdered by the 1919 social democratic government of Germany for her uncompromising belief in that revolution. Haymarket Books of Chicago recently released a new edition of two of her most well-known essays under the title The Essential Rosa Luxemburg. The volume is edited by University of Vermont literature professor Helen Scott and includes several pages of introduction by Scott. Her historical summaries preceding the two pamphlets reprinted here not only provide the reader with insight into the historical moment the pieces were written, they also provide a brief biography of Luxemburg and relate her political arguments to today’s circumstances. The book includes two of Luxemburg’s essays: “Reform or Revolution” and “The Mass Strike.”

While both are historically interesting, it is the first essay in the book that holds particular relevance for today’s world. In particular, Luxembourg’s discussion regarding capitalism and democracy speaks to the world we live in today. As residents of the nation that never stops proclaiming itself as the most democratic in the world, it is important to heed Luxemburg’s remarks concerning the nature of democratic forms and true democracy. As Washington exported its version of democracy throughout the world in the wake of World War Two, the populations of many third world nations discovered that this democracy was nothing more than an election designed to pave the way for imperial exploitation and US domination. There was no democracy for those not part of the ruling elites. That is capitalist democracy and that’s what Washington brings to other nations in the name of freedom.

Furthermore, Luxemburg argues that when even those democratic forms run contrary to the interests of the capitalist elite, they too are disposed of. Third world nations ruled by military /CIA coups, like Chile and Greece, know this only too well. Yet, even here in the US those forms are being undone. Under the guise of homeland security, many of the freedoms guaranteed in US democracy have been dissolved. Many others disappeared under the guise of a war on drugs. Indeed, even the US electoral process was usurped in 2000 under the guise of protecting the supposed minority rights of George Bush and those that voted for him in Florida. As for liberalism, once it no longer serves the purposes of capitalism, it is discarded. The history of the US and Britain over the past thirty years certainly proves this—a history where even liberals are conservatives (as in Blair and Clinton) and today’s liberal candidates modify their statements to please the most right wing commentators and networks.

Another topic addressed by Luxemburg and quite relevant to today is the use of credit to expand the working class’s purchasing power. In her essay “Reform or Revolution”, which is written as an argument against the social democratic reformist Bernstein, Luxemburg mocks his characterization of credit as an “adaptation” of capitalism. In reality, she argues, credit is not just an adaptation, but reproduces “all the fundamental antagonisms of capitalism.” Indeed, she writes, it accentuates those antagonisms. Today’s reader need look no further than the current economic meltdown that began in the housing market because banks and their agencies advanced credit to people they knew would not be able to complete the agreements they signed for proof of Luxemburg’s statement.

To top it all off, there is imperial war. Luxemburg was clearer on the role this form of mass murder plays in facilitates the expansion of capitalism than anything else. She knew and wrote plenty about how war is essential to capitalist development. Imperial war, she wrote, shows capitalism in “all its hideous nakedness.” This bloody nakedness is not only essential to capitalist development, but the latter depends on it. Indeed, it is the most cataclysmic and radical of all capitalist shocks. As I write, the current regime in Washington is stepping up its mobilization for war on Iran, while its liberal opponents in the Democratic party give words of support for this endeavor to gain control of the grease that runs the engines of capital–oil. Meanwhile, US imperialism’s other wars for energy continue to drag on, in part because the opposition to those wars is confused and powerless. Like the war of Luxemburg’s time, the current drive towards greater war is primarily about profit. It is unfortunate (to say the least) that we have yet to learn the lessons Luxemburg and her contemporaries understood a hundred years ago about such wars, especially since the weapons used today are even deadlier than those of the first great war. Equally unfortunate is the fact that those opposed to imperialist war have to learn the lessons of the incredible movement against such wars all over again.