2006 ¿Quién fue Raya Dunayevskaya? [Gogol]

Fragmento de la Introducción del libro Raya Dunayevskaya, filósofa del humanismo-marxista del estudioso de su obra, Eugene Gogol, publicado por Editorial Juan Pablos, México, 2006.

Una nota biográfica de 1910 a 1941

Yo procedo de la Rusia de 1917 y de los guetos de Chicago, donde por vez primera vi a un negro. La razón por la que he empezado de esta forma, y resulta cierto, es que era analfabeta. Usted sabe, se nace en un pueblo fronterizo, allí hay una revolución, una contrarrevolución, un antisemitismo, usted no sabe de nada pero experimenta muchas cosas… Es decir, usted no sabe que es una revolucionaria, sin embargo se opone a todo.

Ahora, ¿cómo sucede que una persona analfabeta, quien claro está, no conoce a Lenin ni a Trotsky, quien de niña no había visto jamás a un negro, haya comenzado a desarrollar todas las ideas revolucionarias que llegaron a ser conocidas como humanismo-marxista en los cincuenta? ¡No es nada personal en lo absoluto! Si usted vive cuando nace una idea y cuando nace una gran revolución en el mundo, el hecho de dónde usted es no tiene ninguna importancia, para que esto se convierta en un nuevo nivel de desarrollo de la humanidad. (News and Letters Convention, September 2, 1978, Raya Dunayevskaya Collection [RDC] microfilme # 5818).

Dunayevskaya (Rae Spiegel) nació en 1910 en Ucrania, cerca de la frontera rumana y vino hacia los Estados Unidos en 1922, para la ciudad de Chicago, adonde su padre había llegado unos años antes.

Por un momento vamos a tomar distancia de todos estos acontecimientos filosóficos, sociológicos, políticos, económicos, para hacer un relato de mi vida personal. Y hago esto para ilustrar la diferencia entre una idea en embrión y ya en completo desarrollo: entre el proceso y el resultado, así como el asunto de la percepción de una niña cuando ocurre una gran revolución y por cuánto tiempo permanecen estas impresiones. El incidente al que estoy haciendo referencia ocurrió cuando yo tenía 13 años de edad y llevaba solamente un año de residencia en los Estados Unidos. Resulta que yo estaba dirigiendo una huelga contra la directora de la escuela, cuyo nombre todavía recuerdo, Tobin. Ella exigía castigos corporales por pequeñas infracciones tales como llegar cinco minutos tarde. También obligaba a todos los niños a aprenderse de memoria el discurso de Shylock cuando exigía su libra de carne…*

Este suceso tuvo lugar en 1924 en la escuela pública de Cregier en un gueto de Chicago. Yo le atribuí mi supuesta valentía a la Revolución Rusa de noviembre de 1917, la cual había dejado en mí una impresión imborrable de grandes eventos, tales como la igualdad y la camaradería. Yo había sido una niña analfabeta que vivía en Ucrania, quien había rechazado dos años antes de 1917 hacerse partícipe de un “khabar” (un soborno) con el fin de estar en el uno por ciento de los judíos que ganaban el “privilegio” de sentarse al fondo de en un aula de la escuela. (“Dialectics of Revolution: American Roots and Marx’s World Humanist Concepts” March 21, 1985, RDC # 10218).

A mediados y finales de los años veinte, Dunayevskaya trabajó con la organización de jóvenes comunistas de Chicago, la Liga de Jóvenes Trabajadores, escribiendo materiales para su periódico el Young Worker (El Joven Trabajador). Ella distribuyó Harvest Worker, el periódico del comité comunista de una tienda en la International Harvester de Chicago.

Contribuir con la población negra de Chicago fue otra de las áreas de actividad política de Dunayevskaya como adolescente. Ella trabajó durante sus años en Chicago (1925-1927) en las oficinas del periódico Negro Champion del Congreso Obrero Negro Americano (The American Negro Labor Congress). También escribió críticas y reseñas de libros y mantuvo correspondencia con varios escritores negros del período.

Como estudiante de último año en el instituto de enseñanza media conduje una protesta contra las políticas segregacionistas de la Medill High School. Yo era aún una adolescente cuando el Congreso Obrero Negro Americano se había organizado en 1925 y se me permitió convertirme en uno de sus miembros. Yo era también la editora literaria del periódico Negro Champion, que fue publicado aquí en Chicago (Interview, Chicago Literary Review, March 15, 1985, RDC # 10228).

Recuerdo a Illinois en los años veinte cuando cada domingo era un domingo rojo para bajar a la región minera y participar en la distribución de periódicos y la realización de charlas… En los años veinte, aquellos negros que ya hablaban con el lenguaje de Marcus Garvey, lo que para mi era la revolución rusa (News and Letters Perspectives, 1984-1985, RDC # 8228).

Después de haber sido expulsada de la Liga de los Jóvenes Trabajadores en 1928 por cuestionar una resolución que denunciaba a León Trotsky, Dunayevskaya abandonó Chicago, buscando a los trotskistas, primeramente en Nueva York. Durante los próximos años trabajó y escribió para la Liga de los Comunistas de América y para su periódico, The Militant (El Militante) y con su grupo de jóvenes, el Spartacus Youth Club (el Club de Jóvenes Espartaco) y su periódico Young Spartacus (El Joven Espartaco). Ella tuvo el cargo de administradora del Russian Bulletin of the Opposition (Boletín Ruso de la oposición) en 1933-1934 y de nuevo en 1938. Sus viajes durante la gran depresión de los años treinta la llevaron a lo largo y ancho de los Estados Unidos, que hervía con las luchas obreras, con la organización de los desempleados y las protestas de los negros.

Con anterioridad a la CIO*… la lucha obrera logró su punto culminante en la huelga general de San Francisco en 1934. Mientras que San Francisco había sido siempre una ciudad sindical, la huelga planteó no solamente la cuestión sindical o la de una huelga en una industria aislada –de estibadores– sino fue una huelga política, revolucionaria, general, en la cual fui muy activa. Yo era entonces la organizadora del Spartacus Youth Club en los Ángeles. Y para mostrar que estos tipos de huelgas revolucionarias, muy lejos de ser “foráneas” como vociferaban los periódicos de Hearst, eran muy americanas, yo escribí un artículo para el Young Spartacus (junio de 1934) que se remontaba a las huelgas de los ferroviarios de 1870, centrándome en la mismísima primera huelga general en Saint Louis en 1877, cuando “los huelguistas tomaron posesión de la ciudad y gobernaron durante una semana completa”.

La depresión verdaderamente conmocionó a Norteamérica y las luchas huelguísticas de los años treinta crearon tanto los sindicatos industriales, como introdujeron nuevos caminos en el conocimiento de ellos mismos. Mucho más allá de la idea de que el pragmatismo y el pensamiento americano fuesen exactamente lo mismo, la dialéctica marxista estuvo muy presente en la escena americana y fue reflejada en las diversas discusiones de las que se ocuparon tanto los obreros como los intelectuales. Yo experimenté esto cuando estaba dando clases de marxismo para los jóvenes en Los Ángeles. Luego regresé al Medio Oeste, al Este y finalmente a Washington DC. (Hacer auto stop era el modo principal de mi transportación en esos años.)

En 1936, mientras vivía en Washington DC., me convertí en activista y apoyo de las luchas de los agricultores pobres en el sur. Las relaciones interraciales se habían convertido en una cuestión esencial durante la depresión. En Washington DC., por ejemplo, que era aún un pueblo segregado racialmente excepto por los tranvías, Ralph Bunche… contribuyó positivamente en el establecimiento, junto con los comunistas, de un nuevo Congreso Nacional Negro y ayudó a los socialistas, quienes habían organizado la Unión de Granjeros Arrendatarios del Sur, a establecer el Comité de Washington para Ayudar a los Trabajadores Agrícolas como grupo de apoyo a la huelga de los agricultores de Arkansas en 1936. Yo fui miembro de este comité, el cual incluyó a Carter G. Woodson, fundador del Journal of Negro History y al profesor Dorsey, un economista político de Howard, quien llegó a convertirse en el presidente del Comité de Defensa Internacional en favor de León Trotsky en Washington en 1937. La dimensión negra abrió aquí para mí la ruta de dos vías entre los Estados Unidos y África, especialmente desde el momento en que Nnamdi Azikwe se encontraba en los Estados Unidos escribiendo su Renascent Africa (África renaciente) (“Introduction/Overview to Volume XII RDC, February 28, 1986).

En 1937 Dunayevskaya viajó a México para convertirse en la secretaria de idioma ruso de Trotsky [1] . En 1938 regresó a los Estados Unidos, y más tarde rompió con Trotsky a consecuencia del análisis de la naturaleza de clases de la Unión Soviética, del mismo modo que el pacto suscrito entre Hitler y Stalin (agosto de 1939) le sirvió de inspiración para repensar el marxismo de su época.

En 1936 yo quise unirme a los americanos que estaban luchando contra el fascismo en España. Pero fui rechazada por ser mujer. Entonces me fui a México para trabajar con Trotsky como su secretaria de idioma ruso.

Este fue el período en que estaban teniendo lugar los grandes procesos judiciales amañados más grandes de toda la historia, dos años en el transcurso de los cuales Stalin exterminó al Estado Mayor General de la Revolución Rusa. Dentro de Rusia, los trabajadores enfrentaron las leyes anti laborales más draconianas, incluyendo campos de trabajo forzado. Y en política exterior fue el período que terminó con la firma del pacto entre Hitler y Stalin, un acuerdo que virtualmente daba luz verde a Hitler para iniciar la Segunda Guerra Mundial.

Para mi conmoción y descreimiento absoluto, descubrí que con el inicio de la guerra, Trotsky, quien había estado enfrentándose a la burocracia estalinista por más de una década, se dirigía ahora a los obreros y les pedía defender a Rusia porque este era un “estado de obreros” aunque había degenerado”. Aquí tenemos a este hombre que había ayudado a hacer dos revoluciones, la de 1905 y la de 1917, y yo no podía creer que yo le estuviese diciendo a Trotsky, “Usted está equivocado y yo estoy en lo cierto”. En realidad perdí mi capacidad para hablar durante dos días.

Precisamente, debido a que esto significaba una ruptura y un reto a lo que yo solía considerar marxista, tenía que probarlo. Yo no solamente me estaba oponiendo al pacto entre Hitler y Stalin, sino me estaba oponiendo a la concepción de Trotsky de que la economía nacionalizada se igualaba al estado de “obreros”.

Me mantuve tranquila durante tres largos años y luego regresé a los tres planes quinquenales originales de la economía rusa, los cuales habían sido publicados a inicios del estallido de la Segunda Guerra Mundial, y también a regresé a Marx, porque sentí que Trotsky no había entendido a Marx, en particular al Marx filósofo (Chicago Literary Review, March 15, 1985, RDC # 10228).

Enfrentando la crisis en el marxismo cuando el capitalismo toma nuevas formas y la revolución se transforma en su opuesto

A mediados del siglo XX una generación de marxistas enfrentó el reto de responder a las serias contradicciones surgidas en las décadas posteriores a la Revolución Rusa. Con la consolidación del poder de Stalin comenzó el Estado totalitario de partido único en la Unión “Soviética”, establecido en nombre del marxismo. En Occidente se habían dado masivas intervenciones del Estado como fuerza “estabilizadora” para la depresión del capitalismo privado, el surgimiento del nazismo y de otras formas de fascismo. Al mismo tiempo estaba dándose la aparición de nuevas fuerzas revolucionarias, en particular con la Guerra Civil Española. Finalmente, el pacto Hitler-Stalin de 1939, entre un estado fascista y un supuesto estado de obreros, abrió las puertas a la Segunda Guerra Mundial y al consecuente holocausto. El desarrollo de estos estremecedores eventos mundiales retó a los pensadores y activistas revolucionarios a reorganizar sus pensamientos y acciones.

El primero entre ellos fue León Trotsky, quien aun a pesar de sus críticas de 15 años y su lucha contra Stalin, no se sintió obligado a reexaminar la naturaleza económica de Rusia, aun después de la conmoción producida por el pacto Hitler-Stalin. La propiedad nacionalizada siguió siendo para Trotsky la dimensión definitoria del socialismo.

Por el contrario, para Dunayevskaya el pacto Hitler-Stalin significó la necesidad de iniciar un estudio sobre la naturaleza de la economía rusa. En 1941, bajo el seudónimo de Freddie James entregó a la convención nacional del Partido de los Trabajadores un documento preliminar titulado: “La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas es una sociedad capitalista”. Independientemente, C.L.R. James, bajo el seudónimo de J.R. Johnson entregó un documento al Partido de los Trabajadores llamando a Rusia “capitalista de estado”. James y Dunayevskaya más tarde crearían la tendencia del “capitalismo de estado”, la cual comenzó a identificarse a sí misma en 1945 como la tendencia Johnson–Forest. James (Johnson) y Dunayevskaya (bajo el nombre partidista de Forest) se unieron a una tercera colaboradora: Grace Lee, y continuaron siendo líderes de la tendencia por más de una docena de años, primero en el Partido de los Trabajadores, luego –después de un período intermedio en 1947- como minoría en el Partido Socialista de los Trabajadores y, finalmente en 1951 como un grupo independiente, los Comités de Correspondence. En 1955 la tendencia se separó y Dunayevskaya y sus colegas fundaron los Comités de News and Letters.]

Al comenzar en 1941 con su denominación de Rusia como una sociedad capitalista de estado, Dunayevskaya se vio forzada a plantear un nuevo comienzo en el pensamiento marxista revolucionario. Durante una década y media, ella entretejió tres corrientes: 1) En lo económico, discernió una nueva fase del mundo capitalista, el capitalismo de estado; 2) En lo filosófico, exploró en el absoluto de Hegel y resaltó el humanismo de Marx, investigándolos como puntos de vista cruciales para la creación de un marxismo revolucionario renovado; 3) En relación con las clases, los movimientos sociales y las revoluciones, ella concretó nuevamente y amplió un concepto de subjetividad revolucionaria para el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial. Fue a partir de estas corrientes que la filosofía del humanismo-marxista nació en los Estados Unidos. La primera parte de este libro sigue este desarrollo desde el período de la Guerra Civil Española hasta la fundación de los Comités Editoriales de News and Letters.

El mundo de posguerra trajo consigo no solo la época del capitalismo de estado dominado por los EE. UU. y la URSS, las superpotencias rivales que amenazaban la propia supervivencia de la humanidad, también el nacimiento de movimientos para el cambio revolucionario. En Europa Oriental y en el interior de Rusia, las revueltas y auténticas revoluciones se hicieron ostensibles en la Alemania oriental, Vorkuta, Polonia y Hungría. En los Estados Unidos surgieron luchas obreras contra la automatización y un movimiento por los derechos civiles desencadenado por la población negra dentro del Sur segregado, seguidos por las expresiones de las juventudes anti-guerreristas y los movimientos a favor de la liberación de la mujer. En los países coloniales y otros tecnológicamente subdesarrollados nació lo que vino a ser conocido como el Tercer Mundo. Las revoluciones afro-asiáticas y latinoamericanas se abrieron nuevas perspectivas. Además, la China de Mao afirmó categóricamente su vestimenta marxista y seguidamente retó a Rusia como líder de la órbita comunista.

Los marxistas revolucionarios independientes tuvieron que enfrentar estas nuevas realidades. A mediados de los años cincuenta y hasta la mitad de los años ochenta Dunayevskaya respondió a estos retos mediante el desarrollo del humanismo-marxista como tendencia filosófica, práctica política y expresión organizativa. Sus tres libros: –Marxismo y Libertad; Filosofía y Revolución y Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución, fueron escritos en el contexto de esos sucesos objetivo-subjetivos acaecidos en el mundo. Las partes II, III y IV del presente estudio describen el desarrollo de la idea y la práctica del humanismo-marxista a la luz de cada uno de estos trabajos. Para ella, la autodeterminación de la idea de la libertad era esencial para la autodeterminación de los pueblos y las naciones.

A lo largo de este medio siglo, desde los años de la depresión hasta la mitad de los años ochenta, Dunayevskaya fue una revolucionaria norteamericana. La subjetividad revolucionaria de los obreros, los negros, las mujeres y las juventudes fueron ‘el ahora y el aquí’ de su vida. A comienzo de los años cuarenta ella escribió constantemente sobre las luchas afro-norteamericanas como esenciales para las transformaciones sociales en los Estados Unidos. Su American Civilization on Trial—Black Masses as Vanguard (La civilización americana a prueba –las masas negras como vanguardia) editado por primera vez en 1963, presentaba la integralidad de las luchas de los negros y las luchas obreras como partes inseparables de las raíces americanas de Marx. Sus actividades concretas con los mineros del carbón en Virginia occidental, con las wildcats* de los trabajadores automovilísticos en Detroit y las luchas contra la automatización, con la fundación de un periódico marxista humanista del cual su editor era un obrero de producción en serie, encontraron expresión filosófica en “La automatización y el nuevo humanismo”, un capítulo de su primer libro Marxismo y libertad. Dunayevskaya pensó y escribió sobre la “cuestión femenina” mucho antes del surgimiento de lo que llegó a ser el moderno movimiento en pro de la liberación de la mujer y se incorporó a él tan pronto como surgió. Ella emplazó a ese movimiento a desarrollar sus expresiones filosóficas revolucionarias al tiempo que este recuperaba su historia oculta. “La necesitada revolución americana” no fue simplemente un sueño utópico, sino una perspectiva concreta sobre la que Dunayevskaya pensó profundamente y por la cual luchó para hacerla realidad.

Al mismo tiempo, ella fue una internacionalista constante. África, el Medio Oriente, Irán, Europa Occidental y del Este, China, Japón y América Latina, fueron no solamente foco de sus análisis sino lugares a los que llegó para encontrar a los sujetos humanos de las transformaciones sociales. En cualquier lugar lo determinante era la revolución.

Dos dimensiones interrelacionadas del humanismo-marxista de Dunayevskaya pueden servir como puntos de referencia para nuestra búsqueda sobre su pensamiento y actividad: 1) El concepto de “batalla de ideas” como fuerza rectora para el desarrollo de su humanismo–marxista y 2) Su re-examen efectuado entre 1982-1987 de los orígenes y desarrollo del humanismo–marxista, realizado bajo el impacto de la categoría del “marxismo pos-Marx como algo peyorativo”, que era parte integral de su trabajo sobre “La dialéctica de la organización y la filosofía” en los últimos años de su vida.

El concepto de la crítica: La batalla de ideas y el desarrollo del humanismo marxista

En 1986, Dunayevskaya reflexionó sobre el período de la Guerra Civil Española: “A partir de la Guerra Civil Española surgió un nuevo tipo de revolucionario que se plateó objeciones no solo en contra del estalinismo, sino contra el trotskismo, de hecho contra todos los marxistas reconocidos”. Este nuevo tipo de revolucionario incluía a Dunayevskaya, todavía en su segunda década de vida.

Durante más de medio siglo Dunayevskaya luchó contra las confusiones ideológicas del capitalismo y con igual vigor lo hizo contra las concepciones del marxismo que estaban mutiladas, a medio camino dialéctico en su contenido, y de hecho, a veces anti-dialécticas. Redescubrió, tradujo y arraigó su pensamiento en el humanismo marxista, el cual veía como el eje de su dialéctica revolucionaria. Raya se libró de “las ataduras mentalmente creadas” dentro del movimiento marxista, para crear y desarrollar el concepto del humanismo marxista en los Estados Unidos.

El proceso no era en lo absoluto unilineal e incluyó diferencias teóricas y cortes bruscos. En primer lugar, con León Trotsky “el hombre de la revolución de octubre”, empezando por su análisis independiente de la naturaleza de clases de la Unión Soviética hasta examinarlo críticamente como teórico. En segundo lugar, con el trotskismo organizado, el cual ella consideró no era una alternativa marxista viable y, finalmente, con sus colegas líderes en la tendencia del capitalismo de estado sobre tópicos filosóficos, políticos y organizativos, Raya estableció el humanismo-marxista como un cuerpo de ideas y de organización a mediados de la década del cincuenta.

En el centro de su trayectoria estaba su concepto de la crítica, incluyendo el de la autocrítica. El desarrollo del humanismo marxista fue un proceso contradictorio que implicó una batalla de ideas con otros pensadores y otras tendencias marxistas, así como no marxistas. Al mismo tiempo, podemos tener una noción preliminar de cómo la crítica significa una lucha con otros y del crecimiento de la idea humanista marxista, si brevemente miramos estas cuatro manifestaciones: 1) su intercambio con C.L.R. James, co-líder de la tendencia del capitalismo de estado por una docena de años; 2) su correspondencia con el filósofo hegeliano-marxista Herbet Marcuse en los años cincuenta y sesenta; 3) su aguda crítica del pensamiento de Mao Tse-tung; 4) su constante retorno y examen de los Cuadernos filosóficos de Lenin sobre la Ciencia de la lógica de Hegel. Cada una de estas relaciones será debatida con más detalles en los capítulos siguientes.

·        A finales de la década del cuarenta, hasta los inicios de la del cincuenta, James y Dunayevskaya (junto con Grace Lee), fueron los líderes de la tendencia del capitalismo de estado. Ellos se esforzaron por repensar y reformular el marxismo para su tiempo. Sin embargo aparecieron agudas y discrepantes actitudes filosóficas, políticas y organizativas hacia la revolución de parte de Dunayevskaya y James, cuando este indagó inicialmente sobre el absoluto de Hegel y se detuvo luego, ahí continuó Dunayevskaya ahondando en aquellos absolutos, observando en ellos nuevos puntos de partida para nuestros tiempos; donde Lee y James desecharon el humanismo, caracterizándolo como una categoría burguesa solamente, Dunayevskaya le entró de lleno al humanismo de Marx; cuando la propia actividad de masas de los mineros de carbón en 1950-1951 fue vista por Dunayevskaya como la base de la organización revolucionaria y del periódico, James comenzó a practicar una profunda despolitización a inicios de los años cincuenta, deseando no tener presentaciones públicas de las ideas de la tendencia.

En cierto sentido, las diferentes actitudes y tensiones resultantes fueron una divergencia del trabajo político organizativo, en particular en el último período de la existencia de la tendencia cuando tales tensiones significaron no responder como tendencia hacia sucesos objetivo-subjetivos en curso. Sin embargo, al mismo tiempo fue una determinación de Dunayevskaya superar las contradicciones dentro de la tendencia, lo cual le permitió dar un salto en el desarrollo del humanismo marxista. Su avance en 1953 en el absoluto de Hegel, su enfoque en el humanismo de Marx, la nueva forma de organización y el periódico que fundó con los colegas en 1955, fueron creados en oposición a la dirección que James había tratado de darle a la tendencia. Las diferencias con James, aun cuando estas no siempre se expresaron como una abierta batalla de ideas, obligaron a Dunayevskaya a desarrollar concretamente lo que el humanismo marxista representaba en lo filosófico, político y organizativo.

·        A partir de los años cincuenta y hasta los setenta Dunayevskaya mantuvo correspondencia con el filósofo hegeliano-marxista Herbert Marcuse. En la primera etapa que la llevó a la publicación de Marxismo y libertad (1957), las respuestas de Marcuse a sus escritos fueron muy importantes para la estructuración que Dunayevskaya le dio a esta obra. Los desacuerdos entre ellos se centraron en la “traducción” de la dialéctica a los predios de la realidad política, lo cual estaba relacionado con sus diferentes puntos de vista acerca del papel potencial revolucionario del proletariado en las sociedades industriales en el período de posguerra. Estos a su vez, fueron inseparables de sus puntos de vista contrastantes sobre la relevancia de la idea absoluta de Hegel para un futuro liberador, lo cual puede ser visto en primer lugar en su correspondencia de los años sesenta, mientras Dunayevskaya trabajaba en su segundo libro, Filosofía y revolución.

Marcuse no vio la necesidad de un regreso filosófico al absoluto de Hegel en el mundo de posguerra. En la correspondencia de Dunayevskaya con Marcuse se puede seguir su trabajo para desarrollar un nuevo punto de vista filosófico dentro del absoluto de Hegel y encontrar la expresión del absoluto en los sucesos políticos en marcha, ya fueran las revoluciones africanas como las batallas de los obreros contra la automatización.

·        La crítica constante de Dunayevskaya al pensamiento de Mao Tse-tung condujo a importantes desarrollos en el pensamiento filosófico humanista marxista. De hecho la denominación de su filosofía como humanismo marxista en 1957 se situó en el mismo período en el cual ella añadía una nota al pie de las pruebas de galera de su libro ya terminado Marxismo y libertad, criticando como falacias hacia el texto de Mao ya publicado de su conferencia “Sobre las contradicciones”.

En 1964 ya había desarrollado un capítulo completo, “El reto de Mao Tse-tung” para la segunda edición de Marxismo y libertad. Aquí distinguió la tendencia filosófica abstracta de Hegel del “espíritu en su auto extrañamiento” en la Fenomenología del espíritu –“el absoluto y la inversión universal de la realidad y el pensamiento, su total extrañamiento de uno a otro” – como representativos del pensamiento de Mao.

En la sección final del capítulo que añadió Raya planteó el problema de los “dos tipos de subjetividad” como características de la época del capitalismo de estado y de las revueltas obreras: “Una cosa es el subjetivismo que hemos estado considerando –de Mao– que no tiene en cuenta las condiciones objetivas…” El segundo tipo de subjetividad estaba representado por millones de personas luchando por la libertad. Dunayevskaya ve el examen de estos dos tipos de subjetividad como esenciales de su nuevo trabajo filosófico ya en progreso.

Durante la próxima década Raya desarrolló estas ideas que se convirtieron en Filosofía y revolución (1973). Su debate en torno a Mao se refirió en este sentido a la sección “El espíritu extrañado de si mismo”, así como al debate de Hegel sobre el intuicionismo en la “tercera posición del pensamiento respecto a la objetividad”, en la Enciclopedia de la lógica. Dunayevskaya vio estas secciones como relacionadas con las contradicciones desarrolladas en los movimientos por la liberación del mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial. El maoísmo se convertía en un polo de atracción para muchos de estos movimientos y su crítica fue una batalla de ideas contra lo que ella consideró como una grave desviación dentro de las luchas por la libertad. Al mismo tiempo, sus debates en torno a las relaciones de la dialéctica de Hegel con los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX se convirtieron en una parte del crisol a partir del cual fraguó la idea humanista marxista.

·        A un nivel completamente diferente se mantuvo la “batalla de ideas” de Dunayevskaya con Lenin. A partir de la década del cuarenta y hasta el final de su vida, ella mantuvo las más ricas y revolucionarias “conversaciones” y críticas con Lenin. El Resumen sobre la Ciencia de la lógica de Hegel, escrito por Lenin y que ella tradujo al inglés a inicios de los años cuarenta, fue un punto de partida decisivo para sus trayectoria por la dialéctica hegeliana. A partir de los años cuarenta y hasta entrados los ochenta proliferaron notas, cartas, conversaciones y capítulos de libros sobre Lenin. Esto empezó con los comentarios que acompañaron sus traducciones de Lenin de 1949. Su carta del 12 de mayo de 1953 sobre la idea absoluta de Hegel (ver el capítulo 3) apuntaron a donde Lenin se detuvo dentro del capítulo de la idea absoluta y resaltó la necesidad de investigar más en los propios escritos de Hegel.

En Marxismo y libertad (1957) su debate sobre Lenin se centró en los grandes avances filosóficos que presentaban sus cuadernos acerca de Hegel. Ella los consideró como la preparación filosófica de Lenin para la Revolución Rusa. En Filosofía y revolución (1973), planteó el problema referido a las “ambivalencias filosóficas” de Lenin en relación con sus Cuadernos Filosóficos. (Ver capítulo 9). En su Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución, Lenin fue visto por Dunayevskaya como parte de la categoría por ella creada de “marxistas pos- Marx”. (Ver más adelante). Finalmente, en 1986-1987 vino un nuevo examen de la trayectoria filosófica de Lenin. Esto condujo a una aguda crítica de los errores de Lenin para adentrarse totalmente en la sección sobre la idea absoluta de Hegel de la Ciencia de la lógica.

Los continuos retornos de Dunayevskaya a Lenin fueron esenciales para el desarrollo del humanismo marxista, un enfoque en desarrollo por Lenin, que incluía la crítica, la cual devino un punto de partida para su propio crecimiento filosófico.

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El concepto de Dunayevskaya de la crítica, de la batalla de ideas, no se detuvo en la crítica a otros pensadores y tendencias marxistas. El desarrollo de medio siglo de la idea de un humanismo marxista fue en si mismo un proceso contradictorio, autocrítico, dialéctico. En su más extenso debate sobre Hegel, Dunayevskaya escribió sobre la necesidad de subordinar el absoluto de Hegel al propio método de la subjetividad absoluta de Hegel (Filosofía y revolución, 6). Debido a este trabajo, fue creada una categoría filosófica central del humanismo marxista, la de “la negatividad absoluta como un nuevo comienzo”. (Ver el debate más adelante, en los capítulos 8 y 9). Al mismo tiempo, el nuevo comienzo que ella distinguió a partir del absoluto de Hegel solamente se pudo empezar a destacar mediante la subordinación de su propio cuerpo de ideas a la negatividad absoluta. Si la negatividad absoluta como un nuevo comienzo fue una característica del movimiento de la historia humana, fue distintivo también del marxismo revolucionario –o Dunayevskaya lo pensó y actuó así en el continuo auto-examen y comprobación de su propia obra.

El trabajo filosófico de Dunayevskaya en la década del ochenta
como nuestro punto de vista

En el momento que Dunayevskaya creó la categoría “el marxismo pos Marx como algo peyorativo” a inicios de la década del ochenta, marcó un salto en el concepto de la crítica entendida como batalla de ideas. La categoría surgió de su re-examen de las relaciones entre Marx y Engels mientras escribía Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución. Al analizar cuan diferentes eran las metodologías de Marx y de Engels, Dunayevskaya señaló las diferencias entre un partidario y un continuador. No hubo un mejor seguidor de Marx que Engels. Pero ser un continuador de las ideas de Marx significa captar la totalidad del marxismo de Marx, su filosofía de la revolución como un punto de partida para crear una dialéctica renovada. La categoría se convirtió en una vía para medir no solamente a Engels, sino a todos los marxistas pos Marx, desde Lenin hasta Rosa Luxemburgo y Trotsky, frente a la filosofía de Marx de la revolución (Ver el capítulo 12 y la parte V sobre el debate del marxismo pos Marx como algo peyorativo)

La década del ochenta, con la presidencia de Ronald Reagan, caracterizada por un “retroceso constante y un fanatismo super patriótico”, Dunayevskaya volvió a analizar no solo estos sucesos objetivos sino todo el cuerpo de pensamiento del humanismo marxista, desarrollado durante el curso de más de cuatro décadas y media, lo cual ella denominó como una perspectiva-retrospectiva del mismo.

Con la categoría de marxismo pos Marx, Raya sometió a la crítica que esta categoría exigía no solo a otros pensadores, sino a su propia obra. La nueva categoría proyectaba sus luces no solamente sobre el marxismo pos Marx aparte del humanismo marxista, sino dentro del propio humanismo-marxista. La parte V comienza por el análisis del re-examen que Dunayevskaya realizó entre 1928-1987 de la tendencia filosófica humanista marxista que ella creó. Esto le proporcionó un punto de vista crucial para ver el humanismo marxista en contraste con el marxismo pos Marx, así como también una perspectiva crítica sobre los orígenes del humanismo-marxista y su desarrollo. Su regreso al proceso multidimensional y al mismo tiempo contradictorio en el desarrollo de la idea del humanismo marxista, no tuvo precedentes en el movimiento marxista revolucionario.

Ella indagó los orígenes multilaterales del humanismo-marxista: 1) en la participación-análisis de los movimientos de masas que van desde la huelga general de los mineros de 1949-1950 hasta la Revolución Boliviana de 1952 y las revueltas de la Alemania del este de 1953; 2) en la inmersión profunda que realizó en la dialéctica hegeliana a través del desarrollo de la idea absoluta y el espíritu absoluto como contenedores en sí de un movimiento de la práctica a la teoría al mismo tiempo que de la teoría a la práctica. Ella llamaría estos avances de 1953, como “el momento filosófico del humanismo marxista”; 3) en el establecimiento de una continuidad con el marxismo de Marx, primero como “economía política” al desarrollar la teoría del capitalismo de estado y luego, alcanzar la plenitud de hacer resaltar el humanismo como característica de un cuerpo vivo de acción y pensamiento dialéctico revolucionario.

Ella continuó profundizando su concepto de marxismo pos Marx, en particular al desarrollar una nueva visión en la trayectoria de Lenin por la dialéctica hegeliana. Cuestionó críticamente si Lenin se había sumergido filosóficamente a plenitud dentro de la idea absoluta de Hegel y se preguntó cuáles ramificaciones brotaban de ello.

Dunayevskaya retó a la organización revolucionaria que ella creó –los Comités de News and Letters– a proyectar la plenitud del cuerpo de ideas del humanismo marxista en los movimientos en curso por la liberación femenina, los jóvenes pacifistas, la dimensión negra y las luchas obreras de los trabajadores de base. Ella criticó el modo cómo el comité había proyectado la categoría de marxismo pos Marx a mediados de los años ochenta y buscó vías para ayudar a sus colegas en la toma de responsabilidades organizativas para con la idea del humanismo-marxista.

En 1986-1987 estuvo ocupada en la escritura de un nuevo libro tentativamente titulado Dialéctica de la organización y de la filosofía: el ‘partido’ y las formas de organización nacidas de la espontaneidad, un trabajo detenido a causa de su muerte. Habló de desarrollar la dialéctica de la organización y la filosofía como “la vía inexplorada” del movimiento revolucionario.

La manera de creación de Dunayevskaya al dar seguimiento y combinar la trama de estos años ochenta, trajeron consigo el nacimiento de un nuevo comienzo revolucionario para el humanismo marxista. Su trayectoria abrió las puertas para el presente estudio. Nosotros nos hemos esforzado en lograr que sus puntos de vista de los años ochenta fundamenten el contenido y la estructura del presente libro Raya Dunayevskaya –filósofa del humanismo marxista.

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Finalmente, la investigación del pensamiento de Dunayevskaya y de su actividad no puede limitarme a emprender un estudio en sí mismo, aislado del mundo circundante y de su crisis. Nuestro tiempo está necesitado de profundas y radicales transformaciones sociales. Sin embargo, no podemos esperar a ser capaces de hacerlo sin afianzarnos nosotros mismos en los antecedentes histórico-filosóficos del pensamiento dialéctico y en las posibilidades de las subjetividades revolucionarias de hoy día. Solo de este modo puede ser recreada la dialéctica. El cuerpo de ideas y actividades revolucionarias creado por Dunayevskaya a los largo de cincuenta años puede significar una poderosa luz en este necesitado quehacer. Este libro está estructurado para presentar una apertura a la investigación ulterior de este cuerpo de ideas.

Los archivos de Dunayevskaya, según fueron organizados por ella durante su vida, están compuestos por más de 10 mil páginas. Después de su muerte, alrededor de 7 mil páginas han sido añadidas como suplemento de la colección. Hacer justicia a esta colección, aun, si acaso en forma de sondeo, es un proyecto que está fuera del alcance del presente trabajo. En su lugar, yo me esforcé por presentar unas primicias a los lectores para comenzar una investigación sobre el pensamiento de Dunayevskaya con la esperanza de que esto va a estimular sus propios recorridos por los escritos mayores y por los archivos.

Dunayevskaya fue una de las más creativas pensadoras hegeliano-marxistas del siglo XX. Sin embargo, su caudal de trabajo no es muy conocido en el mundo de ideas radicales a inicios del siglo XXI. El presente estudio se esfuerza en ofrecer un indicador de la vasta profundidad del trabajo teórico y activista-organizativo de Dunayevskaya. Su estructura es tanto cronológica como centrada en sus escritos más importantes. También está centrado en algunos temas cruciales, tópicos medulares, surgidos en aquellos años. Pero la concentración en temas medulares solamente podría conducir al mismo tiempo a distorsiones, vacíos, al ver la multilateralidad de su desarrollo, incluyendo, en ocasiones, la naturaleza contradictoria del proceso. El desarrollo del humanismo marxista no puede ser captado en su totalidad en el movimiento de un punto alto a otro. De este modo, yo he buscado presentarles un rango de desarrollos y contradicciones, muchas de las cuales pueden resultar ser al final momentos decisivos en el autodesarrollo de la idea del humanismo marxista.

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Si bien yo conocí y trabajé con Raya Dunayevskaya durante varias décadas, este trabajo no es un libro de memorias ni una biografía intelectual convencional desde una perspectiva crítica. No tengo deseos de escribir ni lo primero, ni poseo la suficiente distancia para lo segundo. Más bien busco dar una introducción a sus ideas para aquellos que no han tenido la posibilidad aún de estar profundamente familiarizados con su pensamiento revolucionario. Yo he procurado no precipitarme a “interpretar” sus escritos, aunque si reconozco, por supuesto, que al seleccionar ciertos escritos y secciones, tomando algunos y dejando otros fuera, así como al darle cierta forma a este libro, estoy haciendo de hecho una “interpretación”. No obstante, creo que un lector interesado e inteligente no se conformará con mi labor y realizará su propia investigación dentro del conjunto de ideas del humanismo marxista que Dunayevskaya creó. En la medida que mi libro pueda abrir puertas a otras trayectorias, creo entonces que será bienvenido.

Dunayevskaya fue una pensadora que hizo época en la segunda mitad del siglo XX. Debido a su participación en importantes movimientos de masas desde abajo –de los obreros contra la nueva fase de la producción automatizada, las luchas y rebeliones de los negros por los derechos civiles, el surgimiento de un movimiento por la liberación de la mujer y las acciones de las juventudes pacifistas–, aunque no tuvo la oportunidad de probar aquellas ideas en los momentos revolucionarios trascendentales de la época –como lo hicieron Marx en 1848 y 1871; Lenin, en 1905 y en 1917; Trotsky, en 1905 y en 1917; Rosa Luxemburgo, en 1905, 1919–, su desarrollo del humanismo marxista, mientras era conocido en muchos círculos a lo largo del mundo, no llegó a ser un gran polo de atracción revolucionaria durante su vida. Ni tampoco podríamos nosotros aun responder sobre la viabilidad del humanismo marxista en el futuro. El reto está de ese modo, en presentar la dialéctica del pensamiento de su humanismo marxista tal y como éste surgió y se desarrolló, a partir de los acontecimientos del mundo objetivo y de la dialéctica de Hegel y de Marx, pero también, a partir de las contradicciones y de la autocrítica. En definitiva esto puede ser hecho a plenitud solamente en su re-elaboración como fundamento y metodología para nuevos comienzos, por seguidores revolucionarios de la idea según se necesite para la transformación de la realidad. Como apuntó Dunayevskaya:

Solamente los seres humanos vivos pueden re-elaborar de nuevo la dialéctica revolucionaria perennemente. Y estos seres humanos vivos tienen que hacer esto tanto en la teoría como en la práctica. No es solo cuestión de enfrentar el reto de la práctica, sino de ser capaces de enfrentar el reto a partir del auto-desarrollo mismo de la idea y de profundizar la teoría hasta el punto donde ella alcanza el concepto de Marx de la filosofía de la “revolución permanente”.

La obra de Dunayevskaya puede ser encontrada en los libros inicialmente publicados durante su vida y en sus amplios archivos disponibles en microfilmes. Colecciones adicionales de algunos de sus trabajos sobre la teoría del capitalismo de estado y sobre la dialéctica de Hegel y Marx están también disponibles en forma de libros. El presente libro se limita a un intento de hacer notar la existencia de estos estudios, y abrir una puerta para las nuevas generaciones de pensadores-activistas que les permita tomar su propio rumbo de descubrimientos, escuchar a Dunayevskaya “pensar en voz alta” y, posiblemente, discernir caminos para que estas ideas puedan hablarnos hoy en día.


* Shylock es el usurero judío antagonista de Antonio en la obra de Shakespeare El mercader de Venecia (N. del T.).

* CIO, abreviatura de Congreso de Organizaciones Industriales, organización sindical que unía a todos los sindicatos de la industria fundado en 1935 (N. del T.).

* Wildcats fue un tipo de huelga desarrolladas en los Estados Unidos. Se conocen con este término por no ser huelgas autorizadas en los contratos establecidos entre los sindicatos y la patronal, es decir, fueron espontáneas. En lo adelante se traducirán como huelgas espontáneas o mantendremos la expresión por las que se conocieron: wildcats (N. del T.).


[1] Para mayor documentación de este período, ver los RDC # 2210-2407 y # 8783-8834.

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